Noticia 24/08/2026

¡EMOCIÓN HASTA LAS LÁGRIMAS! Lo que pasó cuando golpearon las puertas de Alderetes te va a dejar sin palabras

El sábado 22 de agosto, trece chicos de los grupos Sembradores, Ovejas, Pescadores y Universitarios, junto a un keyfa de Pescadores, salieron a las 11 de la mañana rumbo a Alderetes, un pueblo del interior de Tucumán al que Apóstoles viene visitando desde hace ya varios años. Viajaron en autos particulares y volvieron recién a las 20 horas, después de una jornada a pura misión.

La salida se venía organizando desde hacía dos semanas, de la mano de parte del equipo de Cenáculo —Pía, Horacio, Inés y Luciana— junto al área de Formación, con Sofía, Benja y Lulu. Este año, la misión llevó como lema “Los amigos de Jesús”, tomando como ejemplo a dos santos jóvenes: Carlo Acutis y San Tarsicio.

Para trabajar el tema con los chicos del pueblo, prepararon distintas actividades: cada uno pudo armar y pintar su propia “maceta” en un vaso de plástico, que después se llevó a su casa con semillas para cuidar en los días siguientes, y también hubo un juego de pistas, donde había que ir buscando huellas alrededor para encontrar la siguiente. Además, llevaron estampitas y compartieron galletas con las familias.

La jornada arrancó con un recorrido casa por casa: se armaron cuatro grupos para cubrir cada una de las calles del pueblo, con un promedio de diez casas por calle. Después llegó el momento de la animación: juegos, la actividad de la plantita, una actuación y muchas canciones para hacer bailar a los más chicos. El día cerró con la Santa Misa, celebrada por el padre Alejandro y animada por el coro de Apóstoles.

La comunidad los recibió, como siempre, con los brazos abiertos: la gran mayoría se mostró dispuesta a hablar, con mucha apertura para compartir lo que les pasa. Fueron muchos los chicos que se acercaron a las actividades, aunque los papás y los adultos mayores no llegaron tanto hasta la misa.

Entre las casas visitadas, hubo una historia que quedó especialmente grabada: la de una mujer que perdió a su hijo hace apenas un par de meses y que, con mucha tristeza, contó lo difícil que se le hace sobrellevarlo. Momentos así son los que recuerdan por qué se sale a golpear puertas.

La misión también sirvió para volver a ver de cerca las necesidades del pueblo: el acceso al agua potable y a la atención médica sigue sin ser sencillo, y conviven con problemas de robos, drogas y consumo excesivo de alcohol. En lo que hace a la fe, notaron que hace falta reforzar la importancia de la misa: solo tienen una al mes, y muy poca gente participa.

No es la primera vez que Apóstoles llega a Alderetes: hace aproximadamente seis años que se viene misionando ahí, trabajando junto a la Capilla Nuestra Señora del Valle, y ya se armó un vínculo real con las familias, sobre todo con los chicos del pueblo. En total, ya son unos 16 años de este tipo de salidas misioneras, aunque no siempre en la misma comunidad.

La idea es seguir sosteniendo este camino por lo menos un año más, no solo acompañando, sino también dándole a la propia gente de Alderetes las herramientas para que puedan continuar esta misión en su fe. Detrás de esta jornada estuvieron la Cumbre de Apostolado, Formación y Espiritualidad, el equipo de dirección joven —con Clemen Peña a la cabeza— y el grupo de Santa Ana. El frío tampoco fue impedimento: con buen abrigo, no hubo mayores complicaciones.

“Aquí estoy, Señor, envíame a mí”. — Isaías 6, 8

Como cierre, desde la organización nos dejan una invitación: “Salir siempre al encuentro del otro, a pesar de las distancias, las responsabilidades o el cansancio. Porque nunca sabemos cuánto puede cambiarle el día a alguien una charla, un momento compartido o, simplemente, detenernos a escuchar cuando nos cuentan algo que les preocupa. A veces, estar presentes es mucho más de lo que imaginamos”.

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