OASIS: el retiro que unió a Sembradores y Pescadores en medio del desierto
Del 31 de julio al 2 de agosto, veintiocho apóstoles entre chicos y keyfas viajaron a Tafí del Valle, a la casa de la familia Lanati, para vivir juntos un retiro que llevó como nombre “Oasis”. Fue la primera vez que Sembradores y Pescadores compartieron un mismo retiro: once chicos de Pescadores y ocho de Sembradores se sumaron a esta experiencia pensada para atravesar, juntos, el desierto.
La idea de unir a los dos grupos surgió después de que el retiro original de Pescadores tuviera que postergarse por motivos de fuerza mayor. En lugar de simplemente reprogramarlo, se decidió repensarlo por completo y abrirlo también a Sembradores, dando lugar a un retiro reformulado que terminó siendo mucho más rico de lo esperado.
Aunque la diferencia de edad entre ambos grupos —Sembradores cursando 4to y 5to año del secundario, y Pescadores yendo desde 6to año hasta los primeros años de la facultad— podría parecer un desafío, la realidad fue otra: los chicos se complementaron de una manera muy sencilla y trabajaron codo a codo durante los tres días.
El corazón del retiro fue, justamente, el desierto. A través de distintos personajes del Antiguo Testamento —sin detenerse en uno solo en particular— se fueron recorriendo las distintas aristas de lo que significa atravesar un desierto en la vida. Como apoyo, también trabajaron con la película El Principito (versión 2015), que les sirvió para pensar todo lo que se nos presenta en el camino y lo importante que es aprender a valorar lo que uno tiene.
En total fueron siete temas, cada uno desarrollado a través de una charla y una actividad extra: hubo videos, juegos y también pequeños momentos de silencio para hacer lugar a la reflexión personal. Pero sin dudas la actividad que más quedó grabada fue el armado, entre todos, de una Shekinah.
Después de explicarles de qué se trataba en la quinta charla, los chicos tuvieron una hora para armarla en grupos, guiados por pasajes bíblicos que cuentan cómo Dios le había pedido al pueblo judío que construyera la Tienda del Encuentro durante sus 40 años en el desierto: un recordatorio de la importancia de tener siempre presente a Dios, incluso —y sobre todo— en los momentos más áridos del camino. Ese mismo trabajo terminó desembocando en una adoración con noche heroica.
El sábado a las 20 horas fueron todos a misa a la parroquia de Tafí. Quienes querían confesarse pudieron acercarse una hora antes, ya que el padre los esperó especialmente para eso, de manera que pudieran comulgar. Mientras algunos keyfas acompañaban a los chicos en la iglesia durante ese rato, el resto del grupo se quedó terminando los últimos detalles de la Shekinah.
Consultados sobre qué fue lo que más los marcó, los chicos coincidieron en la adoración como el momento más fuerte del retiro. Entre las actividades puntuales, también nombraron un podcast inmersivo que escucharon de manera individual en medio del desierto, el trabajo sobre la figura de Bartimeo, y, otra vez, el armado en conjunto de la Shekinah.
Detrás de todo esto hubo, por primera vez, dos equipos de keyfas trabajando juntos. Así lo cuenta uno de los organizadores: “Fue la primera vez que personalmente trabajo con un segundo equipo de keyfas, donde solo conocía a uno de cómo trabajaba. Agradezco mucho cómo pude confiar de una manera tan simple, tanto en el grupo en el que estoy como en los demás. Me acompañaron mucho antes del retiro, cuando no pude estar tan presente por algunos inconvenientes personales, pero en todo momento, antes y durante, se pudo trabajar de la mejor forma. Sentí que tuve un keyfa —¡y un kinor también!— al lado en todo momento, compartiendo las responsabilidades y ayudándome a vivirlas de la mejor manera”.
El armado de la Shekinah dejó, además, algunas anécdotas hermosas. Varios chicos contaron que al principio se sintieron desafiados: no sabían bien cómo hacerla, no la conocían, o no entendían del todo qué se les estaba pidiendo. Pero con el correr de la actividad empezaron a disfrutarla: algunos descubrieron que podían aportar desde lo que estaban estudiando en su carrera, otros se dieron cuenta de que habían llevado —sin saber para qué— justo los elementos que terminaron necesitando (antes del retiro se había pasado una lista de cosas básicas para traer, sin explicar nunca para qué eran), y otros simplemente aprendieron algo de sí mismos en el proceso. Todos, de una manera u otra, terminaron viviéndolo con mucha gratitud.
Como recuerdo, cada chico se llevó una botellita para decorar con stickers a su gusto, según lo que trabajaron en el retiro, y estrellas que brillan en la oscuridad, esas mismas que, en El Principito, son las que nos dejan seguir soñando.
El retiro fue organizado por los keyfas de Sembradores y Pescadores, con la ayuda de Vale Paz, quien acompañó junto a Laura Sawaya durante los tres días.
“El Señor te condujo por el desierto para probarte y conocer tu corazón”. — Deuteronomio 8
Como cierre, el organizador del retiro deja una reflexión que resume el espíritu de estos tres días: “Todos pasamos por desiertos. Cuando uno se siente dentro de uno, sin horizonte o respuesta, puede sentirse perdido o intranquilo. El desierto no es un lugar o estado de vida hecho para pasar un mal momento: es un lugar que, si uno lo aprovecha, puede convertirse en un encuentro de crecimiento lindo y pleno con Dios”.
Link de la galería de FOTOS:
https://apostolesdelourdes.org/album/retiro-sembradores-y-pescadores