Encaminados: así fue el nuevo viaje de Apóstoles junto al DeNAPBI, esta vez rumbo a Morón
Del jueves 20 al lunes 24 de agosto, cuatro apóstoles viajaron en avión hasta Morón, provincia de Buenos Aires, para participar de “Encaminados”, el primer retiro organizado en su tipo por el Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica (DeNAPBI). Fueron María Jándula, Julito Robles Terán, Vale Lanatti y Delfi Toledo, representando a los grupos de Pescadores y Universitarios.
El retiro en sí se desarrolló del viernes 21 a las 20 horas hasta el domingo 23 antes del mediodía, cuando compartieron un almuerzo junto a todo el equipo del DeNAPBI y cerraron la experiencia con una reunión de evaluación. Los varones del grupo se alojaron en el Arzobispado, junto al obispo Alejandro Benna, mientras que las chicas se quedaron en una casa prestada, al lado de donde viven unas hermanas.
“Encaminados” fue pensado como un espacio de acercamiento —y enamoramiento— a la Palabra de Dios, siempre de la mano de la Eucaristía. No está del todo claro si la propuesta nació del propio Monseñor Alejandro Benna, obispo de Morón, o del DeNAPBI, pero para Apóstoles la pregunta casi no aplica: al formar parte del Área Joven del Departamento —donde participan Pupe y Julito—, cuando surge un proyecto como este, ya son parte desde el vamos. Esta vez, fue Julito quien armó el equipo para viajar, junto a María, Vale y Delfi.
El equipo del DeNAPBI que llevó adelante el retiro estuvo integrado, además, por Lu (Santa Fe), Vani y Mauro (Mendoza), Juanjo (Chaco), Vane (Buenos Aires) y el padre Peluche, José María Molina (Córdoba). Trabajaron todos como un solo equipo, sin dividirse por procedencia.
Del encuentro participaron alrededor de 52 chicos de Morón, junto a varios referentes de sus propias parroquias. No era la primera vez que Apóstoles se sumaba a una propuesta del DeNAPBI: ya lo habían hecho este mismo año en Neuquén, aunque no está claro si aquel fue el primer encuentro de todos.
Desde Apóstoles llevaron el taller del Buen Samaritano, un momento de introducción a la Biblia y a sus libros, y un taller de teatro. También armaron, junto a Lu, la representante de Santa Fe, un momento de adoración para todo el grupo.
El retiro tuvo, además, dos misas —sábado y domingo— y momentos de adoración el viernes por la noche, y también dentro del propio taller del Buen Samaritano. Durante toda la estadía, el equipo se acompañó en cada actividad: estuvieron presentes en todos los momentos que ofrecía cada integrante, y también aprovecharon los almuerzos y las cenas para seguir conociéndose e intercambiar con chicos de otras provincias.
Una vez más, Apóstoles de Lourdes llevó su carisma más allá de Tucumán, sumando su granito de arena a un proyecto que recién empieza y que ya promete seguir encaminando a muchos jóvenes hacia la Palabra de Dios.