¡Derribando murallas! Un encuentro vivo en la Diplomatura Bíblica
La formación en Apóstoles de Lourdes no se queda solo en los libros; es un camino que se recorre con el corazón. En el marco de la Diplomatura Bíblica, se llevó a cabo un nuevo encuentro del módulo de "Metodologías y herramientas para la evangelización", un espacio transversal que busca transformar los textos bíblicos en experiencias vivenciales para cada participante.
A diferencia de las clases tradicionales, la diplomatura interviene al finalizar cada bloque temático con un Zoom para generar un contacto directo, dar espacio a que los participantes se conozcan y realizar una meditación en comunidad. Al estar todos conectados en tiempo real, el encuentro se construye con el aporte de cada uno, permitiendo que la Palabra de Dios resuene de manera única en las vivencias de todos.
En esta oportunidad, tras haber estudiado los Libros Históricos, el encuentro comenzó con un video para luego dar paso a un trabajo reflexivo sobre tres personajes clave: Josué ayudó a mirar las murallas externas, esos obstáculos cotidianos como el trabajo o las enfermedades; Gedeón invitó a romper las murallas internas (esos miedos e inseguridades que a veces paralizan); y Elías trajo los pies a la tierra para hablar del cansancio del camino y de cómo el agotamiento también es un freno.
La dinámica se volvió tangible a través de un gesto simbólico con Jengas. Cada participante fue aportando su vivencia mientras se construía una muralla física con las piezas de madera, reflexionando sobre cómo, a veces, las propias quejas se convierten en muros que detienen.
Como es sello de Apóstoles, el encuentro no terminó en la reflexión intelectual. El momento culminante fue la Adoración al Santísimo y la celebración de la Eucaristía. Mientras Vale acompañaba desde la casa de retiros Belén, Lili y el equipo guiaban la oración, dándole a la jornada esa centralidad y fuerza espiritual que solo la presencia de Jesús puede dar.
Lo lindo de estos encuentros es que, aunque los temas se repitan en el calendario, la gente se renueva y siempre aparecen cosas nuevas para poner en común y rezar en comunidad. Al final, el verdadero motor de esta Diplomatura es justamente ese: combinar el estudio de las Escrituras con la vida compartida y la oración. Por eso, cada muralla que se logra derribar en el camino se termina convirtiendo en un paso más hacia Dios.