Noticia 08/06/2026

Con las velas desplegadas hacia la misión: ¡Apóstoles de Lourdes en Neuquén!

Con gran alegría compartimos la participación de tres integrantes de Apóstoles en una enriquecedora misión y retiro en la provincia de Neuquén, junto a otros jóvenes del Área Joven del Departamento Nacional de Animación y Pastoral Bíblica (DeNAPBI)

 

Los apóstoles Clemen, Julito y Berni viajaron representando a nuestra comunidad, llevando el espíritu de servicio, fraternidad y compromiso que caracteriza al grupo. Durante su estadía participaron de diversas actividades de formación, oración y encuentro, compartiendo experiencias con otros jóvenes que tienen  la misma sed de Dios. 

 

Así nos cuentan Clemen y Julito su experiencia y cómo esta misión los marco de una forma especial y distinta en lo profundo de su corazón: 

 

Julito: Nos fuimos para Neuquén con el Clemen y el Berni Terán, un equipazo. Fuimos representando a Apóstoles en el DENAPBI Joven, que es el departamento de pastoral y animación bíblica.

Ya es el cuarto encuentro que nos toca armar allá en Neuquén, pero este tenía un condimento especial: era un retiro vocacional. Así que ya te imaginarás la cantidad de interrogantes, de dudas y de preguntas que se armaron en la cabeza y en el corazón de los chicos (¡y de nosotros!).

Para encarar un desafío así, nuestro norte fue claro: llevar siempre la innovación en la evangelización. Nos propusimos buscar formas que fueran bien creativas, innovadoras y didácticas para que el mensaje realmente les llegará

 

Clemen: Todo comenzó con la certeza de que la vocación no es un mérito propio, sino una iniciativa de Dios que nos conoce desde antes de nacer, como compartimos al repasar a Jeremías e Isaías En este primer momento organizamos una dinámica hermosa llamada "El museo de los improbables". Armamos "currículums" de personajes bíblicos como Abraham, Moisés, David, Pedro, Pablo y Marta. Queríamos mostrarle a los chicos que Dios no busca personas perfectas, sino que elige a los más impensados para transformarlos. Después pasamos a la búsqueda activa con el "Vengan y vean" de Juan 1. Nos preguntamos qué buscamos y qué necesitamos, entendiendo que antes de salir a la misión, es fundamental permanecer en Dios.

 Pero la misión me confrontó con mi propio corazón. Al meditar sobre la vid y los sarmientos en Juan 15, me encontré con mis propias sequedades. Me abrí a Dios porque tenía un miedo profundo a la "poda" de Jesús. Pensaba que si Él me cortaba cosas, yo iba a perder mi capacidad de amar con la intensidad con la que lo hago. Sin embargo, el Espíritu Santo me habló al oído y derribó mis estructuras: me di cuenta de que correrse al costado no significa dejar de amar. 

 

Escribí en mis papeles un ruego: Quiero no secarme, volver a sentir, a vibrar, a amar como Él. Le pedí que me regara en amor, que el cansancio no me secara y que me devolviera la vida, como hizo con Lázaro. En ese proceso, cuando me pregunté qué sostenía mi corazón unido a Jesús, la respuesta fue inmediata: "Mis chicos". 

 

El segundo día miramos a María como el gran modelo de respuesta. De ella aprendimos cuatro actitudes que me marcaron: la escucha atenta del corazón que no responde en automático, sino que busca comprender; la disponibilidad de una entrega total sin buscar seguridades humanas; la confianza para guardar el misterio en lo incomprensible sabiendo que Dios revela las cosas a su tiempo; y la perseverancia para quedarse al pie de la cruz, porque la verdadera vocación es permanecer incluso cuando duele.

 

Finalmente llegó el momento del envío: "¿Me amas? Apacienta mis corderos". Me conmovió profundamente el diálogo de Jesús con Pedro, donde el Señor le pide un amor Ágape (total) y Pedro responde con un amor filial, un "te quiero" que no llega a ser completo. Yo sentí el deseo ardiente de anhelar ese amor Ágape para Dios y para los demás.

Como dice San Pablo, "hay más alegría en dar que en recibir". Fui a Neuquén a ser instrumento y cara visible de los Apóstoles, pero terminé recibiendo muchísimo más de lo que di. Fui a cuidar, pero en el proceso me sentí una ovejita amada, abrazada y mimada por el Buen Pastor, que me llevó a verdes praderas

 

 La misión fue una valiosa oportunidad para renovar el compromiso cristiano, estrechar vínculos y regresar con nuevas ideas y energías para seguir construyendo comunidad y anunciando el mensaje de Jesús.

 

Agradecemos a Clemen, Julito y Berni por su dedicación, y celebramos esta experiencia que enriquece a todo el grupo de Apóstoles de Lourdes.

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