“Yo elegí amarte”: así vivimos el Encuentrode Jóvenes en Añatuya
El jueves 10 de septiembre por la mañana, un grupo de nueve apóstoles salió rumbo a Santiago del Estero para participar del Encuentro Diocesano de Jóvenes de la diócesis de Añatuya. Viajaron Vale, los keyfas Clemen, Raúl y José, y varios chicos, entre ellos Inés, Bernardo, Rosario y Andrea Aversano (del grupo de madres). Parte del grupo volvió el sábado y el resto el domingo. Fueron en auto —el viaje duró unas seis horas— mientras que otros compañeros llegaron en colectivo.
El hospedaje tuvo lo suyo: la primera noche durmieron en un teatro, en unas habitaciones detrás del escenario, y la segunda, en una sala donde se ensaya ballet, rodeados de espejos por todos lados. Anécdotas aparte, la misión se venía preparando desde hacía más de un mes.
El encuentro, que este año reunió a unos 600 chicos, llevó como lema “Yo elegí amarte”. Aunque se lo conoce como el Encuentro Diocesano de Añatuya, este año se realizó en Bandera (Bandera Belgrano), una localidad a unos 80 kilómetros de Añatuya, ya que la diócesis suele rotar la sede entre distintos puntos de su territorio. Apóstoles trabajó codo a codo con referentes locales de la zona.
Para la ocasión, el equipo preparó tres talleres bíblicos, cada uno pensado para ser vivido más que explicado: la elección de David, la curación del paralítico, y la Visitación de María a Isabel. A cada uno lo acompañaron juegos y momentos de reflexión propios. Como gesto de agradecimiento hacia las familias que los alojaron, llevaron alfajores de Tucumán.
El primer día, los recibieron los propios chicos organizadores del encuentro, que les mostraron el colegio donde se iba a desarrollar todo, hicieron las pruebas de sonido y armaron los escenarios, mientras iban conociendo a la gente con la que compartirían el fin de semana.
Durante el encuentro, los 600 chicos salieron a misionar por las calles de Bandera, divididos por colores y por zonas: a cada grupo, de unas diez personas, le tocaba recorrer dos o tres cuadras. Apóstoles se sumó a distintos grupos para esta salida.
Hubo misa el día en que llegaron, antes de que arrancara el encuentro, y también todos los días del fin de semana. El viernes por la noche, además, hubo un momento de adoración. Del viaje también participó Andrea Aversano, como madre acompañante, y muchas manos de Apóstoles de Lourdes —incluidas las mamás del grupo Santa Ana— ayudaron con el vestuario, la escenografía (Cecilia Crespo) y el sonido, armando entre todos hasta un gazebo que hizo de casa para una de las escenas.
Las reacciones del público, a lo largo de los talleres, fueron cambiando: al principio hubo sorpresa y hasta algunas risas, porque nadie esperaba lo que estaba por pasar, pero con el correr de los minutos el clima se fue convirtiendo, hasta llegar a mucha gente profundamente emocionada.
La comunidad de Añatuya los recibió con toda la calidez posible. Entre las personas que más los marcaron está Maxi, uno de los organizadores, siempre disponible para lo que necesitaran, que además se permitió vivir y emocionarse en cada momento junto a ellos, después de tantos años trabajando en la diócesis.
Algo que sorprendió especialmente al grupo fue el profundo amor mariano de los jóvenes de esta diócesis, visible por ejemplo en la devoción a la Virgen de Huachana, y también la importancia que le dan a lo sagrado y a la misa: para ellos, nunca es algo más, sino algo central en su vida.
Así lo cuenta el propio Bernardo: “Fue una experiencia muy linda poder conocer a chicos de distintos lugares, con tantas historias de vida que nos marcaron, por su apertura y su alegría. El momento que más me marcó fue el taller de María: ver a los chicos tan metidos, participando con alegría, y el cierre provida, con el anuncio a la vida y el compromiso de todos de cuidarla, viendo a tanta gente emocionada, la verdad que me llenó el corazón. Y me quedó una frase: por más que uno vaya a dar talleres o a explicar cosas, uno se llena más con lo que recibe de los que lo escuchan”.
Era la primera vez que Apóstoles llegaba a la comunidad de Añatuya, y las ganas de volver ya están: algunos de los chicos los invitaron a participar de la fiesta de la Virgen de Huachana, y dentro de un año la diócesis será sede del Encuentro Regional de Jóvenes, esta vez sí en la propia ciudad de Añatuya. Una nueva oportunidad para seguir tejiendo este vínculo que recién empieza.
LINK DEL ALBUM COMPLETO DE FOTOS: https://apostolesdelourdes.org/album/encuentro-de-jovenes-anatuya