Noticia 24/10/2026

¡Cuando los Evangelios cobraron vida! Así fue el Taller de los Evangelios en Alderetes

El sábado 24 de octubre volvimos a Alderetes, esa comunidad a la que misionamos hace tiempo, pero esta vez con algo distinto. Éramos pocos, unos diez chicos de Ovejas, Pescadores y Universitarios, y salimos a mediodía. Almorzamos juntos, tuvimos nuestro momento de formación bíblica y salimos en autos rumbo al pueblo, con dos semanas de preparación en la mochila y muchísimas ganas.

¿Por qué los Evangelios? Porque en la misión anterior nos pasó algo hermoso: armamos un juego de preguntas bíblicas, a modo de ping-pong, pensando que a los chicos no les iba a interesar... y resultó que estaban full Biblia. Había mucho deseo de Palabra. Ahí nació la idea de hacer misiones con la Biblia durante todo lo que queda del año: en octubre los Evangelios, en noviembre María desde Lucas, y en diciembre la novena para llegar a la Navidad con el corazón preparado.

El taller fue una experiencia para meterse de lleno en la Palabra. La capilla se transformó: paneles negros, símbolos de los cuatro evangelistas, reflectores. Arrancamos con una pregunta simple: ¿qué es el Evangelio? Después recorrimos a cada evangelista, con sus símbolos, la comunidad a la que le habla y sus textos más especiales: el Sermón de la Montaña en Mateo, las bodas de Caná y los “Yo soy” en Juan, el Evangelio más corto y dinámico de Marcos, y Lucas, el de la misericordia, donde aparece María.

Después llegó el juego. Con tarjetones de acertijos, preguntas bíblicas y “quién soy”, armamos dos equipos mezclados entre apóstoles, gente del pueblo, grandes y chicos, y todos querían ganar. Pero la idea era que ganaran todos, y por pura Diosidencia, los dos equipos terminaron con 14 respuestas correctas. Y claro, no nos fuimos con las manos vacías: les regalamos a las familias un Evangelio con los cuatro evangelios, hecho por Apóstoles, para que lo tengan en casa, lo marquen y lo subrayen.

El momento más fuerte fue cuando entró Jesús. Fue Agustín quien lo interpretó, y la que lo conoce de hace siete años como su catequista lo cuenta así: “Cuando salió, ya no era Agustín, era Jesús. Fue impactante, no tengo palabras para ese amor y ese orgullo. Justo me tocó en una parte de la canción que necesitaba escuchar: que le dé mi cruz, que suelte y confíe”. Jesús hablaba, se acercaba a la gente, cantaba y los invitaba a su mesa, hasta terminar invitándolos a la Santa Misa. Antes de la Misa, cerramos hablando de preparar el corazón para la Navidad. Después acomodamos todo y rezamos juntos el Credo, con los chicos felices con su Evangelio en la mano.

El clima no ayudó: queríamos armar una especie de museo afuera, pero sabíamos que venía mal tiempo y tuvimos que cambiar los planes. Al principio la gente tardaba en llegar y los nervios se hacían sentir, pero empezó a llegar, y a llegar, y a llegar. Fue el primer evento grande que no se hacía solo para los más chiquitos, y se notó: se acercaron los grandes, los jóvenes, los chicos y hasta esos adolescentes que no querían participar. ¿Por qué? Porque la Palabra reúne, porque Cristo nos une. Hubo chicos que fueron por primera vez, y seguro se quedan con el corazón muy lleno.

Si tenés dudas de sumarte a la próxima misión, animate: “En la misión uno se entrega, pero recibe muchísimo más. Y si ese encuentro con Jesús me cambió la vida, ¿por qué no llevar al otro a Jesús? El tiempo, los estudios, todo lo demás, Dios lo acomoda”.

Volver a Novedades